Desde hace 23 años, nuestra empresa acoge a estudiantes en programas de formación dual. Hasta hoy, hemos acompañado 34 experiencias entre institutos y universidades.
El objetivo es simple, pero fundamental: ayudar a los jóvenes —estudiantes hoy, profesionales mañana— a acercarse de forma concreta al mundo laboral.
¿Para qué soy bueno? ¿En qué destaco? ¿Qué trabajo sueño tener? ¿Prefiero la autonomía o trabajar en una organización? ¿Una gran empresa o una más pequeña?
Estas son las preguntas que un estudiante debería hacerse en los últimos años de su formación para construir su futuro. Las prácticas también sirven para esto: dar forma a estas respuestas.
En mi papel como tutor empresarial, siempre he vivido experiencias significativas y he intentado transmitir a los jóvenes un método de trabajo, la capacidad de fijarse objetivos claros y aprender a medirlos.
Porque muchas veces lo que dicen padres y profesores no deja huella, pero cuando el mismo mensaje proviene de alguien que vive el trabajo día a día, la perspectiva cambia y la escucha se vuelve activa.
Es aquí donde los empresarios también nos convertimos en educadores: acompañamos a los jóvenes en la construcción de su identidad personal y profesional.
No es fácil. Requiere tiempo, energía, competencias y mucha pasión.
Pero puedo decirlo con certeza: he recibido más de lo que he dado, tanto a nivel humano como empresarial.
Los estudiantes aportan una mirada nueva: ideas frescas, feedback creativo y puntos de vista que nosotros, inmersos en la rutina diaria, ya no logramos ver.
Y hay algo realmente poderoso en ver a un joven transformar lo aprendido en una actividad real, utilizada de verdad por la empresa.
Sin embargo, no siempre todo funciona: a veces falta implicación por parte de los tutores escolares y todavía hay demasiadas empresas que no creen en estos programas. Es una oportunidad de crecimiento mutuo que se pierde.
También este año hemos decidido implicarnos nuevamente acogiendo a un estudiante de segundo año del ITS Academy Machina Lonati, curso de Business Development Manager en el Istituto Maria Ausiliatrice de Lecco. Y una vez más, ha ido muy bien. Hemos dado la bienvenida a Redon Gjergji y ya hemos superado la mitad de las 800 horas previstas en empresa.
Redon es motivado, ágil, inteligente y proactivo. Desde el principio elevamos el nivel, involucrándolo también en actividades estratégicas para ofrecerle una experiencia concreta y de valor.
Concluyo con la misma pregunta que le hice en la entrevista inicial:
“¿Cuál es tu principal motivación para estas prácticas?”
¿Su respuesta?
“Aprender lo máximo posible.”
Ahí es donde empieza todo.
Para construir ALGO BONITO, JUNTOS.
